MIGDALIS CAÑIZALES V.
EL UNIVERSAL
Danilo Baltazar Anderson, con sus 38 años de vida,
se convirtió en los últimos cuatro años en el
fiscal del Ministerio Público que despertó más
sentimientos encontrados: unos lo odiaban y otros lo querían.
Anderson nació el 29 de octubre de 1966, en La Vega,
sur de Caracas. Era abogado y licenciado en Geografía,
egresado de la UCV. Fue dirigente estudiantil y se consideraba
un militante de la izquierda radical. Pasó su vida estudiando.
De acuerdo con su resumen curricular tenía en su haber
dos especializaciones, una en Ciencias Penales y Criminológicas
(1997) y sobre el Derecho Ambiental y Desarrollo Sustentable
(1998), y horas antes de morir venía de recibir clases
en el Instituto Universitario de Ciencias Policiales donde
estaba estudiando posgrado.
De su vida familiar es poco lo que se conoce. Era soltero
y tenían planes de matrimonio con su novia, según
sus allegados. Su madre falleció hace años,
mientras su padre, Felipe Suárez, mencionó en
una entrevista a través del canal 8, que desde el
pasado domingo no hablaba con su hijo.
De sus gustos él mismo hacía referencia.
En una entrevista publicada por el vespertino Tal Cual,
le reveló a la periodista Elizabeth Fuentes que
su sitio favorito era el Sambil. "Yo me visto, ceno
y me divierto ahí. Ese lugar me fascina. Y es lógico,
me visto en Tommy, mis trajes son de Fabiano. Todo lo
que llevo encima, desde zapatos hasta el cepillo de
dientes, es de marca".
También mencionó en este trabajo periodístico
que "yo vengo de La Vega, pasé necesidades y
hambre. Lo que tengo me lo gané porque me esforcé
en superarme. Saqué dos carreras universitarias.
Ahora que tengo la posibilidad de darme una buena
vida, por qué negármela?". Pero alguien
despiadado le negó la existencia.