Los hermanos Otoniel y Rolando Guevara, y su primo, Juan Guevara,
acusados de homicidio en la persona de Danilo Anderson, fiscal
IV con competencia nacional, fueron, durante más de dos
décadas, policías estrellas en la Disip y en la Policía
Técnica Judicial, ahora Cuerpo de Investigaciones Científicas,
Penales y Criminalísticas (Cicpc).
Desde 2001, no obstante, son sospechosos habituales en varios
eventos que han sacudido el país, de los cuales, al menos
dos _los atentados al consulado de Colombia y embajada de
España, en febrero de 2003, y el que se realizó
contra la Torre Teleport, en abril de ese mismo año_
han involucrado el uso de explosivos.
Mientras Otoniel Guevara se destacó como Secretario
General de la Disip, en los 90, su hermano Rolando fue un
destacado funcionario que se formó en la investigación
de drogas y homicidios en el Cicpc.
Ocupó la dirección de distintas brigadas en
la Policía Judicial. El descubrimiento de que Vladimiro
Montesinos, ex hombre fuerte del gobierno de Alberto Fujimori,
en Perú, estaba en Venezuela, y la presunta vinculación
de sus familiares en ese caso, lo obligaron a solicitar
su jubilación para permitir que la investigación
avanzara. Otoniel, por su parte, fue contratado por la
Gobernación del estado Aragua para que dirigiera
la policía regional. Luego se desempeñó
como investigador privado.
Por su parte, Juan Bautista Guevara también ocupó
destacados cargos en la PTJ, y luego también se
dedicó a la actividad privada.
El momento estelar de los Guevara como funcionarios
policiales fue la detención de Ramiro Helmeyer
y Walter del Nogal en 1993, por la autoría intelectual
de una bomba en el CCCT, el denominado caso del "terrorismo
financiero". Participaron activamente en las investigaciones
que llevaron a estos dos hombres a la cárcel.
Hoy, se afirma que Helmeyer está cercano al Gobierno,
y también que la familia Del Nogal posee excelentes
conexiones con políticos en el poder.
Hoy, los Guevara se encuentran detenidos, y muchos
expertos policiales se preguntan si hombres de tan
aquilatada experiencia en pesquisa habrían
permitido tantos datos y cabos sueltos, divulgados
a lo largo de la investigación de los hechos
que rodean la muerte de Anderson, cómo las
que éstos parecen haber dejado.
Las pruebas
En las oficinas de Otoniel y Rolando Guevara, dedicada a
la protección, los investigadores afirman
haber hallado un mapa donde se mostraba la ruta
hacia la morgue de Bello Monte, que ellos visitaron,
como policías, cientos de veces a lo largo
de sus carreras.
Al mismo tiempo, en el restaurante que Rolando
Guevara frecuentaba para almorzar, cerca de
su actual trabajo, habría planificado
a viva voz la muerte del funcionario público,
según se ha desprendido de las investigaciones.
Los mesoneros del establecimiento fueron interrogados
y confirmaron que allí solía reunirse
con amigos, compañeros de trabajo y con
sus clientes.
Horas después del suceso ambos hermanos
fueron secuestrados por desconocidos cuando
salían de sus respectivos lugares de
trabajo.
También habrían olvidado huir,
o al menos planificar una coartada que
los librara de responsabilidad. Sobre
este último punto, quizás los
más recientes sucesos relacionados
con los atentados con explosivos en las
sedes diplomáticas de España
y Colombia ofrecen una explicación.
En esa ocasión también fueron
mencionados como sospechosos, pero de
pronto la investigación se paralizó,
sin explicaciones oficiales.
Similar destino tuvo el expediente
Montesinos, donde la pareja de hermanos,
e incluso algunos primos, fueron señalados
como responsables.
En el expediente se les vincula también
por una relación de llamadas
realizadas antes, durante y después
de la muerte de Anderson, pero resulta
casi imposible que dos hermanos que
se dedican a la misma labor no establezcan
comunicación frecuente.
Otra coincidencia que los une hasta
en el infortunio que hoy padecen
en El Helicoide, la conforma el
hallazgo de sus automóviles
en estacionamientos públicos
de Caracas. Su experiencia no les
sirvió para ocultar esos bienes
en la residencia de algún amigo.
Finalmente, ambos ahorraron esfuerzos
a las autoridades para atraparlos.
Fueron hallados, según la
versión policial, maniatados
y caminando por un paraje solitario
al sur de Valencia. No hubo necesidad
de allanar para buscarlos.
Otro cabo suelto en la investigación
es el de Juan Bautista Guevara,
el primo de ambos, también
detenido por los hechos. A cuatro
días del asesinato de Anderson,
el fiscal Isaías Rodríguez
dijo que había sido apresado
y se le estaba tomando declaración
en la Disip; pero una semana
después apareció en
un motel cerca de Acarigua,
donde fue detenido. Esta contradicción
no ha sido explicada. _GR/PGO