Mapa del sitio
Daily News
Búsqueda avanzada
ClasificadosUsuariosAnunciantes
Caracas, domingo 16 de enero, 2005  
[an error occurred while processing this directive]
Principal > Caracas > Noticias
 
Imprimir Enviar por correo  |  Disminuye letraAumenta letra
 
TESTIMONIOS / Cada niño se convierte en una razón para continuar con su trabajo
"Construimos un futuro diferente"

(Foto Vicente Correale)
Adriana Díaz y Yamilé Quintana, maestras de corazón. Ambas son un equipo "La maestra de niños especiales debe tener paciencia y técnica y, sobre todo, estar al día. Todas debemos estar actualizadas para que las cosas nuevas que surjan se pongan en funcionamiento. Venezuela está en pañales y nos falta mucho por aprender". _ADRIANA DIAZ

ELKIS BEJARANO DELGADO

EL UNIVERSAL

Adriana Díaz y Yamilé Quintana se conocieron porque ambas buscaban un mismo fin: educar a niños autistas, despertarlos y sacarlos de su mundo para llevarlos preparados hacia una sociedad que es excluyente y competitiva.

Ambas organizaron un centro de apoyo, llamado Gain, con la idea de poner en práctica experiencias y estudios. Hacen el equilibrio perfecto. Mientras Yamilé asumió la profesión por razones emocionales, Adriana asegura que nació con esa inclinación.

La primera se graduó en Administración. Luego decidió ingresar en el instituto Monseñor de Talavera en educación especial y trabajaba como auxiliar de un preescolar regular. La pérdida de su hijo de año y medio por muerte súbita, la hizo entender que había algo más por hacer y tomó la decisión de dedicarse a los niños especiales.

"Los regulares tienen mucha gente que los entiende, pero no todo el mundo sabe cómo atender y tratar a los que nacieron diferente. Ese cariño que le pude haber dado a mi niño, se lo doy a mis alumnos".

Adriana, por su parte, afirma que desde pequeña tenía el don de traducir lo que decían los bebés. "Fui un cable conector entre los niños con la realidad. Nací así. Caminaba, y los más chiquitos se pegaban de mí. Me di cuenta lo que sentía y comencé a estudiar todo esto. Nací para los autistas, en cualquier parte del mundo veo un niño, me conecto y resulta que es alemán y es autista".

Periplo para aprender

Adriana Díaz se graduó en el IVAL, Instituto Venezolano de Audición y Lenguaje. Luego se fue a Estados Unidos, donde grupos de científicos se han dedicado a investigar las razones y tratamientos para el autismo. Uno de los lugares que ha aportado mayores logros en este sentido es el Dan Marino Center Weston de Miami Children, en Florida. Díaz fue testigo de la construcción e implementación de éste, por lo que observó cómo se hacía un centro dedicado a implementar el sistema educativo Aba, para niños autistas.

"Vi desde cómo pintaban las paredes, hasta cómo diseñaban las aulas de clases. Después me fui a Bogotá, Colombia, donde montamos una clínica de atención especializada que en la actualidad ha crecido mucho y atiende a un importante grupo de niños".

Comenta que al llegar de nuevo a Venezuela se dio cuenta que aquí estaban en pañales, por lo que no descansó hasta montar un espacio donde se pudiera impartir clases individualizadas de Aba. "No me quiero ir de mi país y quiero trabajar para que aquí haya lo mejor".

"No queremos la lástima"

"Cuando viene una estudiante que quiere trabajar con nuestros niños, lo primero que le preguntamos es si siente lástima. Porque esa palabra no nos interesa dentro del centro. Quien siente lástima no ayuda. Los niños especiales son una bendición" _asegura Yami, como la llaman los alumnos a los que ya han dado de alta en el centro.

Expresa que ser maestra de niños especiales no termina a las doce del mediodía cuando los padres lo vienen a buscar, sino que va más allá. "Te llevas el trabajo a tu casa, porque como sus progresos son tan pequeños, siempre estás pendiente de qué hacen o qué dejan de hacer".

Díaz asegura que para sacar a un niño adelante hay que tomarlo en serio; porque debe haber una compenetración con sus alumnos para medir sus pequeños pero importantes progresos.

Coinciden en señalar que es muy fácil que las maestras de niños especiales se frustren, porque no saben ver lo grandioso de lograr que un alumno que estaba aislado, logre verte, o hablarte. "La gente quiere ver los resultados inmediatos. La evolución es muy lenta. Si no hay paciencia, las maestras se frustran y deciden irse hacia otra rama, o tirar la toalla y no exigirles. Si uno se monta en el caballo para luchar con esta condición, el compromiso es total. Ellos forman parte de nuestras vidas".

Mayores recompensas

Aseguran que no hay un momento en especial, pero que cada vez que un niño les da una sonrisa, o las llaman por sus nombres o los dan de alta, es un momento que siempre las llena de alegría.

"No queremos que se queden aquí. Deseamos que se vayan pronto y estén preparados para salir adelante. Los queremos fuertes, con herramientas para ir a una escuela y hacer una vida como cualquier otro niño" asegura Adriana.

Los padres son una tranca

"Los niños llegarán hasta donde los padres quieran. Siempre les digo que ellos son los líderes del programa, porque si ellos no cambian sus vidas para dedicarle tres o cuatro años a su niño, éste nunca cambiará" asegura Díaz, quien recuerda que hay madres que cuando se enteran de que su hijo es autista, comienzan a trabajar todo el día y sacan a su hijo adelante.

El día que los padres acepten lo que le está pasando, y se monten en el caballo como nosotros, ese día muchos niños comenzarán a tener una vida mejor orientada.

Para ellas crecer como institución está pendiente, pero no de manera desordenada. "Queremos ser una clínica, pero con las mejores. No queremos ser mediocres, queremos ser excelentes y en ese camino vamos poco a poco".



 
[an error occurred while processing this directive]




 
Imprimir Enviar por correo  |  Disminuye letraAumenta letra
 
Contáctenos | Política de privacidad | Términos legales | Condiciones de uso
Búsqueda avanzada
Copyright @ Diario El Universal C.A. 2007