Oswaldo Guillén
Ningún deporte se presta más para la crítica
que el beisbol. Al menos eso creo yo. Porque en el beisbol
hay que decidir tantas cosas. Quién juega cada posición,
qué turno al bate le vas a asignar, qué pitcheo
vas a pedir, qué jugada vas a montar, debe jugar el cuadro
adentro o afuera, ¿y los jardineros? ¿Tocas la bola
o prefieres el bateo y corrido? ¿Le das un bateador más
al pitcher, o traes al zurdo que está calentando? ¡Diablos!
Qué cantidad de opciones. Y lo peor es que, hagas lo
que hagas, siempre va a haber alguien criticando tu decisión,
incluso cuando la jugada te sale bien y ganas el partido.
Así es el beisbol.
Hace un mes, la revista Sport Illustrated publicó una
entrevista que me hicieron en Chicago, en la que, entre otras
cosas, informé mi dirección de email. Pues bien,
desde entonces mi correo colapsa todos los días, con
personas escribiéndome sus opiniones acerca de los distintos
temas que traté en el reportaje, pero también sobre
las decisiones que tomo a dario como manager de los Medias
Blancas.
Y les digo algo: yo pensaba que nadie en el mundo sabía
más de beisbol que los fanáticos venezolanos,
pero parece que me equivoqué. Si ustedes leyeran las
cosas que me escriben, los argumentos que esgrimen, los
comentarios y sugerencias que me hacen.
Hay algunas críticas muy duras, que manejan estadísticas
que ni yo mismo conocía, pero si el beisbol fuera
sólo cifras sería fastidiosísimo. El instinto,
el presentimiento, el famoso feeling que uno tiene a veces
son también importantes, aunque el fanático
no lo entienda. Y resulta que aquí, igual que en
Venezuela, la gente se siente con derecho a criticar y
opinar sobre todo lo que pasa a su alrededor. Y a mí
me toca aceptar los comentarios porque para eso soy el
manager, y parte de mi trabajo consiste en escuchar a
todos los que opinan sobre el equipo y su forma de jugar.
El lunes pasado, por ejemplo, comenzamos la serie más
larga del año en nuestro estadio. Estaremos jugando
aquí 12 juegos seguidos, y si bien es cierto que
estar en casa es muy agradable, la verdad es que a veces
las críticas constantes se convierten en una tortura,
sobre todo cuando en el fondo uno piensa que algunas
son injustas o ignorantes.
Pero en cualquier caso yo prefiero que me echen la
culpa a mí de las jugadas que salen mal, antes
que vayan a señalar negativamente a alguno de
mis jugadores criticando su trabajo. Porque en el
beisbol el juego lo ganan los peloteros, y lo pierde
el manager. Así ha sido siempre y yo lo sabía
al aceptar el cargo, por lo cual me toca aceptarlo
tratando de no perder la paciencia. Un amigo me recordó
en estos días que a los únicos árboles
que le tiran piedras son a los que dan frutos, y los
Medias Blancas están dando frutos en este momento.
Están verdes, es verdad, porque falta mucho camino
por recorrer. Pero mientras algunos siguen criticando
nuestras decisiones, nosotros seguimos ganando y perdiendo,
y nos mantenemos en la punta de la división,
que al final es la meta del equipo. Y, como decimos
en Venezuela, si así llueve, que no escampe.
ozzieguillen13@hotmail.com