Fracaso Nada fácil -al menos para quienes
se lo tomen en serio- se plantea el reto de borrar, o al menos
reducir, el déficit habitacional de Venezuela. Las cifras
noquean a cualquiera: en poco más de quince años,
las necesidades se han duplicado y, en este 2006, se calcula
que se requieren 1.680.000 viviendas.
Tales cifras están reflejadas en estudios realizados
por la Cámara Venezolana de la Construcción basados,
a su vez, en los resultados obtenidos en el XIII Censo General
de Población y Vivienda 2001, y en indicadores de Encuesta
Hogares publicados por el Instituto Nacional de Estadística.
En concreto, la cámara indica que, en 1990, el déficit
de viviendas era de 880.083 mientras que, para 2006, se había
ubicado en 1.680.000 viviendas.
En otras palabras, esto indica que, en Venezuela, 7 millones
392 mil personas requieren de alguna solución habitacional
y que uno de cada dos venezolanos carece de vivienda adecuada,
viven hacinados en ranchos que están muy lejos de cumplir
con los requisitos mínimos de una "vivienda digna".
Aún hay más. Se calcula que un millón de las
familias que requieren de alguna solución, carece de
vivienda de ningún tipo y deben vivir arrimadas en casas
de familiares o amigos, mientras que las restantes 680 mil
son familias que ocupan viviendas calificadas como inaceptables
y en cuya estructura de construcción predominan materiales
clasificados como desechos, tales como caña, palma, cartón
o latones.
Según las estimaciones de la CVC, para atender la demanda
de vivienda por el crecimiento de la población sería
necesario construir 110.000 viviendas por año durante
dos décadas y, para amortizar el déficit acumulado
durante todos estos años, se necesitarían 90.000
adicionales; es decir 200.000 unidades al año. Para ello
sería necesario invertir 4.500 millones de dólares
al año.
Adicionalmente, existen 1 millón 200 mil viviendas que
tienen otras deficiencias como tamaño inapropiado, sin
baños, paredes sin frisar, pisos de tierra, techos de
latón y/o carencia de servicios básicos de electricidad,
agua o disposición de excretas.