Washington.- Estados Unidos investiga si
la compra el año pasado del mayor fabricante estadounidense
de máquinas de votación por parte de una firma de
software vinculada con Venezuela dio al gobierno del presidente
Hugo Chávez el control de sus operaciones, dijo el sábado
el New York Times reseñado por Reuters.
El Comité de Inversiones Extranjeras en Estados Unidos,
un panel integrado por varias agencias que aprueba o rechaza
adquisiciones extranjeras, está conduciendo una investigación
formal sobre Smartmatic Corp. y su subsidiaria Sequoia Voting
Systems, con base en Oakland, California, reportó el
Times en su edición electrónica.
Smartmatic y funcionarios del gobierno venezolano han negado
tajantemente que Chávez tenga algún papel en
Smartmatic, dijo el Times.
Una portavoz del Departamento del Tesoro estadounidense rechazó
comentar si el Comité estaba realizando la investigación
formal o no, pero sí confirmó que el panel había
contactado a la compañía.
El embajador de Venezuela en Washington, Bernardo Álvarez,
negó anoche que hubiera ningún vínculo entre
la empresa y el ejecutivo venezolano, informó Efe.
"El Gobierno venezolano no tiene nada que ver con la compañía
salvo que la contrató para nuestro proceso electoral",
dijo Álvarez.
En febrero del 2004 las autoridades electorales venezolanas
seleccionaron a la empresa Smartmatic-Bitza para suministrar
la tecnología que automatizara los procesos de votación
y escrutinio de las elecciones que se celebrarían ese
año en Venezuela.
En septiembre del 2004 la oposición venezolana pidió
auditar las máquinas y sistemas propiedad de Smartmatic
utilizados en el referendo electoral del 15 de agosto, por
temor a que estuvieran trucados.
En marzo del 2005, Smartmatic aprovechó los beneficios
de unos 120 millones de dólares logrados tras sus acuerdos
para las elecciones del 2004 con el Ejecutivo venezolano,
para adquirir la empresa Sequoia Voting Systems, con base
en Oakland (California).
Según The New York Times, Smartmatic tiene instalado
equipamiento de votación en 17 estados de EEUU y en Washington
DC.
La legisladora demócrata Carolyn Maloney, que ya preguntó
en mayo al ejecutivo estadounidense por esta cuestión,
subrayó que el gobierno debería saber quien es propietario
de esas máquinas, porque "es una cuestión de seguridad
nacional".
Esta es la segunda vez que las conflictivas relaciones entre
Estados Unidos y Venezuela afectan a empresas.
El pasado 27 de septiembre, la cadena de tiendas de abastecimiento
y estaciones de gasolina 7-Eleven informó de que dejaría
de comprar combustible a la firma petrolera Citgo, filial
de Petróleos de Venezuela SA (Pdvsa), como protesta por
los insultos de Chávez al Gobierno de Estados Unidos.