REYES THEIS
EL UNIVERSAL
El entonces viceministro de Relaciones Exteriores, William
Izarra, señalaba el 8 de enero pasado que "nuestro socialismo
necesita una hegemonía comunicacional y todas las comunicaciones
tienen que depender del Estado como bien público". Para
el director del programa de posgrado de Comunicación
Social de la Universidad Católica Andrés Bello,
Marcelino Bisbal, esas declaraciones son reveladoras y explican
la gran cantidad de unidades comunicacionales (medios) que
están hoy en día en manos del Estado.
"Esto se está cumpliendo. Poco a poco, paulatinamente,
vamos hacia la hegemonía comunicacional. Es decir, convertir
a los medios en armas políticas que estén bajo el
arbitrio del Estado y que deben ser controlados gubernamentalmente".
Señala que "la actual plataforma de medios (estatal)
no tiene precedentes en la historia política del país
y en Latinoamérica ningún gobierno había tenido
tantos interés en el asunto y concentrado tal cantidad
de unidades comunicacionales en sus manos". Además, calificó
la presencia mediática del Estado como "avasallante"
y "aplastante".
Para Bisbal, la democratización (de los medios) implica
la participación de todos los sectores organizados de
la sociedad en igualdad de condiciones, "pero yo quisiera
saber cuántos sectores de oposición organizada tienen
una frecuencia de radio o televisión", se preguntó.
"Puedes hacer una prueba, prende Venezolana de Televisión
(VTV) y tienes Aló Presidente; a las 9 de la noche
el canal de la Asamblea Nacional (ANTV) a esa hora está
pasando Aló Presidente, Telesur pasa fragmentos
de Aló Presidente, en Ávila TV y Vive TV
están pasando Aló Presidente, y si te tomas
la molestia de sintonizar algunas emisora comunitaria, verás
que están pasando Aló Presidente, es decir,
no hay una democratización, sino lo que hay es un monopolio
de la palabra", aseveró.
Televisión rojita
La salida del aire este lunes de la señal de Radio
Caracas Televisión (RCTV) "suspende al menos el 50% de
la voz de oposición en términos comunicacionales",
así lo expresa Marcelino Bisbal.
Según el catedrático, "en el aspecto cuantitativo,
el sector privado tiene mayoría de medios, al menos en
el caso de la televisión, pero hay canales de alcance
nacional que han sido neutralizados", añadió que
"con la medida, el Gobierno logra eliminar un espacio de disidencia
al proceso político".
Explicó que la sintonía en todo el país estaba
repartida antes de ayer entre RCTV y Venevisión con 70%,
Televen con 10%, VTV también con 10%, Globovisión
entre 3 y 4% y el resto de los canales entre 6 y 7%, pero
según el informe de la Misión Electoral de la Unión
Europea, con motivo de las elecciones de 2006, Venevisión
dedicó 84% del tiempo, dentro del espacio de información
política, a la figura del presidente de la República
Hugo Chávez, y tan sólo 16% a la de la oposición;
mientras Televen dedicó 68% a Chávez y su campaña,
por 32% de la candidatura opositora.
Los medios estatales
De acuerdo con la Ley del Presupuesto del año
2007, el imperio comunicacional actual le cuesta aproximadamente
al Estado 176 millardos de bolívares.
Para el profesor universitario, es a partir de los sucesos
de abril del año 2002 que el Gobierno en funciones de
Estado tomó clara conciencia del poder de los grandes
medios de comunicación social.
Narra que luego de ese año empieza un proceso de adecentamiento
tecnológico y presupuestario de los pocos medios que
el Gobierno tenía en sus manos como VTV, Radio Nacional
de Venezuela (RNV) y la Agencia Bolivariana de Noticias (ABN)
y, en alguna medida, de las pocas oficinas de prensa e información
que tenían a nivel regional, pero desde finales de 2002
hasta nuestros días comienza a sentir la necesidad de
empezar a dotarse de nuevos medios de comunicación social.
Aparecen entonces -según Bisbal- el canal de la Asamblea
Nacional, el canal de la Alcaldía Mayor (Ávila TV)
y Telesur, mientras se moderniza Vive TV. Luego, el Gobierno
compra el Canal Metropolitano de Televisión (CMT) desde
donde opera Telesur con una tecnología muy moderna.
RNV también creció -refiere- ya que ahora no sólo
tiene el canal clásico y el ligero, sino que cuenta con
tres emisoras más de radio de alcance nacional y modernizadas
tecnológicamente. Además, tienen el circuito YVKE
Mundial y a través de la promulgación de la Ley
de Radio y Televisión Comunitaria comienzan a aparecer
emisoras y canales paraestatales, que "responden al proyecto
político del presidente de la República".
Recordó que en noviembre de 2005 la Comisión Nacional
de Telecomunicaciones (Conatel) hablaba de que tenían
conocimiento de unas 3.000 radios comunitarias, de las cuales
solamente 1.300 tenían permiso de habilitación administrativa
para poder funcionar.
Otro renglón que destaca es el de las páginas digitales.
Según Marcelino Bisbal, se habla de 110 páginas
web que están aupadas y financiadas por el Gobierno,
más una gran cantidad de blogs que "gente cercana al
Gobierno han ido motando".
Además, el proceso de renacionalización de la Compañía
Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (Cantv)
"significa que la empresa más importante de comunicaciones
del país, que maneja voz, datos y video, pasa a manos
del Gobierno en funciones de Estado. Nos encontramos entonces
con un Estado que es operador y a la vez regulador de las
telecomunicaciones y ya hay funcionarios hablando de la necesidad
de regular el uso libre de Internet. Más o menos lo que
pasa en Cuba", explica.
Comenta Bisbal que hay además un gran interés del
Gobierno por editar publicaciones que divulguen el proyecto
bolivariano. También se lanzará en 2008 un satélite
chino que servirá a emisoras y canales estatales, y destaca
el caso de algunos medios que no son del Estado pero que son
comprados, "uno no sabe si es con apoyo de dinero proveniente
del Estado o de algunos particulares que están haciendo
negocios con el Gobierno y que son afectos a este proceso
político".
Las cadenas
El análisis del profesor universitario incluye
las cadenas presidenciales y los programas Aló Presidente.
Al respecto, señala que según la empresa AGB,
hasta febrero de 2006 el Presidente había transmitido su
mensaje en cadena nacional de radio y televisión en 1.339
veces, lo que representa 810 horas con 56 minutos. "Se calcula
aproximadamente que entre cadenas y el Aló, la voz
del Presidente permanece diariamente unos 90 minutos en promedio,
eso es un poco la idea del amo que está siempre presente",
sostiene.
Para Bisbal, la presencia mediática del Estado no hace
de la información un bien de servicio público. "Todo
lo contrario, para este Gobierno la información es crear
una única verdad, una sola comunicación, una sola
información y una sola cultura, y para ello ha estructurado
esta plataforma ofreciendo una 'alternativa revolucionaria'
frente a la amenaza casi constante de la diferencia, la pluralidad
e incluso de la disidencia".