REYES THEIS
EL UNIVERSAL
Ávido de recuperar su maltrecha imagen por reveses recientes
en el plano internacional el presidente de la República,
Hugo Chávez Frías, acometió una gira por países
de Europa, con discretos logros en materia de acuerdos, según
opinión del internacionalista Demetrio Boersner.
"El presidente Chávez insistió en realizar esta
gira movido por el deseo de restablecer su reputación
internacional, que ha sido golpeada últimamente", señala
Boersner y recuerda entre sus derrotas políticas la acusación
que pesa sobre él de colaborar con el terrorismo por
los presuntos contenidos de la computadora de Raúl Reyes,
la liberación de los rehenes en Colombia y la tendencia
de la prensa mundial a criticar más al régimen venezolano.
"Todo eso ha llevado a Hugo Chávez a realizar un viaje
de propaganda más que todo, para mejorar su imagen global
ante los ojos del mundo", dice el doctor en Ciencias Políticas
de la Universidad de Ginebra.
Los logros
El primer punto de la gira presidencial fue Rusia y su llegada
a Moscú estaba prevista para el lunes 21, pero finalmente
ocurrió el 22.
Chávez se reunió con el primer ministro Vladímir
Putin y con el presidente ruso, Dmitri Medvédev.
Al encuentro con Medvédev sólo fueron acreditados
pocos periodistas y el Gobierno ruso hizo lo posible por mantener
la cita en un bajo perfil mediático.
"Los antecedentes de Medvédev son considerados más
moderados y liberales que los del primer ministro Vladímir
Putin", explica Boernser.
Según el Moscow Times, el temor a una declaración
destemplada de Chávez originó la cautela rusa. No
obstante, en una rueda de prensa, el Presidente llamó
a Estados Unidos "el imperio maldito".
"Yo dudo que los rusos se hayan quedado complacidos con los
tonos conflictivos que Chávez adoptó", dice el experto
internacional y destaca que Rusia tiene desacuerdos importantes
con Estados Unidos, pero al mismo tiempo esperan tener buenas
relaciones con ellos.
Luego de Rusia, el siguiente destino fue Belarús. El
presidente Chávez se reunió con el llamado último
dictador de Europa, Alexandr Lukashenko. Allí hubo un
comunicado que refleja la voluntad de ambos gobiernos de continuar
"construyendo la alianza estratégica".
En Portugal, Chávez tuvo quizás la más productiva
agenda de la gira, con cinco acuerdos suscritos por una cifra
de más de 750 millones de dólares.
Luego partió a España para una visita, que a una
semana de realizarse no estaba en la agenda del jefe del Gobierno
español, José Luis Rodríguez Zapatero, ni del
rey Juan Carlos.
Para Boersner, si los países no tuviesen tanto interés
financiero en Venezuela "no sería posible organizar visitas
con esa premura".
Con España la visita sirvió para normalizar las
relaciones. No hubo salidas de tono por parte del presidente
venezolano, aunque el retraso de una hora en su encuentro
con el Rey, hacía temer algún contratiempo en la
visita, según medios locales.
Según el internacionalista, hay un constraste entre
el discurso conciliador de Chávez en España y Portugal
y el desafiante que mostró en Rusia. Además opina
que el viaje no cambió la imagen del Presidente.